domingo, 11 de mayo de 2008

DÍA DE LAS MADRES

A MI MADRE
MI CAMISA

Esta camisa blanca que mi madre ha zurcido,
tan llena del aroma íntimo de mi casa,
tiene una santidad cuyo oculto sentido
ni envejece ni pasa…!

Yo podré ser mañana un hombre potentado,
sin soberbias ridículas y sin turbios sonrojos.
A estos días de ahora llamaré mi pasado,
y una lágrima triste caerá de mis ojos.

¡Mi pasado! ¡Oh qué dulce me será todo ésto!
En el viejo horizonte ya mi sol se habrá puesto,
y yo despreciaré honores y fortuna…

Acaso esté de sedas riquísimas vestido;
mas como esta camisa que mi madre ha zurcido,
no me pondré ninguna…!

SEMEJANZA

Todo el mundo me dice
Que me parezco a ti, y así lo creo;
Goza mi corazón al escucharlo
Y de ser como tú me enorgullezco.
Tengo tus mismos ojos,
Tengo tus mismos gestos,
Tus mismos entusiasmos,
Tus mismos sentimientos;
Tengo tu misma alma dolorosa,
La misma luz de tu mirada tengo…!
Cuando la ruda ausencia se prolonga
Y lejos de tu lado permanezco,
Para hacer más palpable
La visión ideal de tu recuerdo,
Si quiero ver tu rostro, madre mía,
Me miro en un espejo...!

Poemas dedicados a su madre ~Agustín Acosta, Poeta Nacional de Cuba

~ A mi Mami querida y maravillosa ~
(De tu hija Sarita)
Aquella mujer que me trajo al mundo:
dulce, alegre, simpática, carismática, inteligente y culta;
bondadosa y dadivosa y bien amada por todos.
Tan excepcional por sus cualidades únicas
que sería imposible aquí ennumerarlas.

Hoy, Día de las Madres, vengo a decirte: "¡Cuánto te amo y echo de menos!". Es imposible no sentirme triste en un día como hoy. Cada día que pasa, siento más tu ausencia. ¡Que vacío tan grande el no poder abrazarte y besarte como siempre lo hice en este día dedicado a tí.

Aunque ya no estás a mi lado, tú siempre estás presente en mi corazón y pensamientos. Bien sé que tú, desde el Cielo, estás siempre cuidándome y velando por mí y estarás conmigo hasta último instante de mi existencia cuando tus brazos estarán esperándome para acogerme a tu regazo, con aquella ternura infinita conque siempre lo hacías, para nunca más separarme de tí.

Tu hija que te adora, besa y abraza en tu día como aquella niñita que siempre fui hasta el último instante cuando dejaste este mundo entre mis brazos.

1 comentario:

Carlos Alberto Arellano dijo...

Sarita:

Otro hermoso poema de Agustín Acosta. Y sí, nada se compara a ese pasado en el que éramos niños y estábamos en casa, disfrutando con toda naturalidad del calor de nuestro hogar, con papá y mamá a nuestro lado, tan jóvenes y tan llenos de vida.

El presente tiene sus alegrías, sus sonrisas, sus bellos momentos, sus dulces emociones al atardecer. Claro que sí. Pero ya no encuentro nada comparable a esas alegrías y a esas emociones que nos colmaron de dicha en la niñez. Yo extraño mucho los dulces placeres de esos tiempos.

Y es hermoso, Sarita, sentir cómo llegas al corazón de los lectores con palabras sencillas, bellísimos deseos y profundos sentimientos.

¡Qué sigas bien!

Posdata: Aún falta bastante para que llegue el día de las madres a la Argentina.