viernes, 14 de diciembre de 2007

NOCHE DE PAZ - ROGUEMOS POR LA PAZ DEL MUNDO


ROGUEMOS

TODOS UNIDOS
POR LA PAZ DEL MUNDO



"Arbolito"
Esta noche es Nochebuena
Vamos al bosque hermanito
a cortar el arbolito
Ya que la noche es serena.
Los reyes y los pastores
Andan siguiendo una estrella
Le cantan al Jesús Niño
Hijo de la Virgen bella...
Arbolito, arbolito
campanitas te pondré
quiero que seas bonito
que al Recién Nacido
Te voy a ofrecer.
Iremos por el caminito
Caminito a Belén
Iremos porque esta noche
Ha nacido el Niño Rey.
Bailemos y llenemos nuestros corazones de alegría,
pero además pensemos en nuestros niños y su infancia, en los pobres y desposeídos de esta tierra y en los que sufren.
No olvidemos el verdadero significado de estas fiestas.
Hagamos de nuestro planeta un mundo mejor.



2 comentarios:

Carlos Alberto Arellano dijo...

Sarita: ¡Hermosa canción la de José Feliciano! ¡Me tuve que poner de pie para bailar frente al monitor! Me sentí una mezcla de Jerry Lewis con The Blues Brothers... ¡Y qué lindas imágenes! Me encantó el Papá Noel de nieve (¿o sólo era un muñeco de nieve?) que nos arroja bolas a los que estamos viendo.

Te cuento que cuando era adolescente me gustaba mucho cantar «Pueblo mío, que estás en la colina...» ¡Me encantaba esa canción!

¡Felices fiestas, querida Sarita!

(Salgo de compras. Regreso más tarde.)

Carlos Alberto Arellano dijo...

Sarita:

Cuando era niño y vivía en Mendoza, en la terraza de uno de los edificios más altos de la ciudad (tal vez unos diez pisos, nada más) y aprovechando los cables de contención de una antena gigantesca, creo que era la antena del canal 9 de televisión, todos los fines de año decoraban un inmenso árbol de Navidad. Ese árbol podías verlo desde todas partes. Yo lo veía desde el techo de mi casa, desde el departamento de mi tía Ángela, desde la casa de mi abuela María Soledad. Recuerdo que una vez paramos para cargar gasolina en una estación de servicio que se encontraba justo debajo del edificio del canal 9. Yo salí del auto y miré para arriba. ¡Y qué grandioso fue ver, con mis ojos de niño, por primera vez desde abajo, ese árbol descomunal lleno de luces de colores! Fue algo impresionante, vertiginoso, inolvidable para mí.